Los juicios. Una palabra de 7 letras que nos aleja de la realidad y de las personas.

juicio

Dejar de juzgar a las personas y las cosas que nos suceden, es el mejor regalo que podemos hacernos a nosotros mismos y a los demás.

Para juzgar a alguien, tendríamos que haber vivido su vida, haber sentido sus sentimientos y emociones, haber pensado con su mente, y haber sentido su dolor, y eso es imposible a no ser que seamos esa persona y nos estemos juzgando a nosotros mismos, lo cual nos serviría sólo para sentirnos mal con nosotros mismos. ¿Para qué queremos sentirnos mal? Si hay algo que no te gusta de ti, cámbialo. Juzgarte te limita, aceptarte, te ayuda a trascender lo que no te gusta.

 

“Yo soy así. No me gusta ser así. Yo quiero ser de esta otra manera. Yo voy a ser de esta otra manera.”

Cuando juzgamos a otra persona, ésta tiende a defenderse. Se siente incomprendida y atacada. Hay muchas de nuestras acciones que no podemos explicar, porque son el resultado de muchas experiencias que han ido formando nuestra personalidad.

Por ejemplo: Si de pequeños, alguien a quien queríamos mucho, nos falló y nos hirió, de adultos, podemos juzgar y rechazar a personas con el mismo nombre, o con alguna característica de personalidad similar a esa persona. No lo hacemos de manera consciente, hay algo que se dispara dentro de nosotros y nos avisa: “Esa persona es mala, te va a hacer daño”, porque nuestra mente no diferencia el tiempo que ha pasado.

Lo que ayer fue “malo”, hoy puede ser “bueno” y al revés.

Juzgar a alguien, nos impide conocer a esa persona como es, porque ya nos relacionamos con ella con unas expectativas irreales que tienden a demostrarse con cualquier pequeño detalle. Como estamos enfocados en lo que no nos gusta, será eso lo que veremos más.

Podemos dejar escapar a personas maravillosas por haberlas juzgado sin darles ninguna oportunidad de mostrarse como son.

Con las situaciones, pasa lo mismo. Podemos juzgar como “malo” que nos hayan echado del trabajo, y luego cuando nos aparece un trabajo mejor, nos tenemos que comer nuestro juicio, y dar las gracias por aquella situación.

Hay montones de ejemplos que iría bien que los tuviéramos en mente para dejar de juzgarlo todo… Por ejemplo, conozco una persona que tenía que coger el tren del atentado de Madrid, y su hijo se puso enfermo y se tuvo que quedar con él. En ese momento juzgaría la situación como “mala”. “Mi hijo está enfermo y yo no puedo ir a trabajar” , horas más tarde estaba dando las gracias por la enfermedad de su hijo, que le salvó la vida.

Intentemos pues, dejar de emitir juicios hacia los demás y hacia situaciones que no nos gusten. Las situaciones, no sabemos lo que pueden esconder de bueno, y con las personas, es bueno preguntarse a uno mismo. ¿Qué hubiera hecho yo en su lugar? ¿Cómo me hubiera comportado? ¿Qué habría sentido? ¿Cómo se que mi actitud es mejor que la suya?

Más aceptación y comprensión, y menos juicios, harán un mundo mejor para todos.

Te deseo una vida sin juicios!

Sonia

Anuncios

Acerca de Atrévete al Cambio

Terapeuta emocional, y facilitadora de talleres de crecimiento personal.
Esta entrada fue publicada en Artículos y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s